• Saludos. Enrique Aguerre

Las imágenes provenientes de cualquiera de las pantallas que nos rodean han perdido veracidad, ya no son creíbles y se nos presentan como parte de un fluir contínuo que se pierde sin la menor trascendencia ni el más mínimo interés. Es muy difícil en este contexto para un artista contemporáneo concretar con éxito la compleja operación simbólica de producir imágenes verdaderas.

Pablo Uribe viene trabajando hace tiempo —entre otras cosas— en el desmontaje de ciertos mecanismos audiovisuales legitimados por la industria del entretenimiento, como son el lenguaje televisivo o el videográfico, para ofrecernos la posibilidad de ingresar al backstage de la sociedad espectacular y permitir a través de este acceso una reflexión sobre nuestros roles en cuanto actores y espectadores.

En el video La idea no es mala del 2002 presentado en el marco de la exposición Trampas 02 en el Subte Municipal nos encontrábamos con diversos personajes en loop —Osvaldo Cibils, Nicolás Branca y al propio Uribe— que al tratar de concretar una «obra» —en este caso un video— volvían difuso el límite que existe entre lo simulado y lo revelado al presentar el propio mecanismo representacional como actor protagónico.

Otro ejemplo en este sentido podría ser Proyecto Vestidor exhibido como instalación de video en el espacio +cubo del Centro Cultural de España en el 2005 que también ponía al descubierto —esta vez en el formato casting— la producción de diferentes arquetipos que configuran nuestra identidad nacional.

Saludos es un video realizado para celebrar el 10º aniversario del Teatro Florencio Sánchez y en el cual a partir de aperturas y cierres de telón vemos desfilar frente a nosotros individualmente y entre aplausos a diferentes vecinos de la barriada del Cerro donde se encuentra el Teatro para encontrarse al final de los saludos todos juntos y recibir una ovación cerrada.

Ya no son los actores que saludan al público, sino el propio público (todos nosotros) quienes festejamos tanto la existencia del Teatro Florencio Sánchez como la integración de los propios vecinos en una pieza de teatro inexistente que es reemplazada por la participación activa de toda una comunidad.

En esta acción simple y necesaria, la de recuperar el protagonismo como sociedad, Uribe produce imágenes despojadas de cualquier artificio y que se nos revelan como verdaderas.