El nadador

En dos ángulos opuestos del estanque mayor se instalarán dos escalerillas cromadas adaptadas a la profundidad del estanque.

Diariamente se volcarán diez litros de cloro líquido durante el período de tiempo que dure la intervención.

PROYECTO:

El fuerte olor a cloro y la presencia de las escalerillas alertan y confunden al visitante, estableciendo un nexo inmediato entre simulacro y representación.1

La piscina opera como metáfora de la arquitectura racionalista, es la casa de cristal; constituye la pureza de la forma, los planos en flotación; representa la transparencia y la fluidez infinita del espacio.

La superficie del agua conforma el límite, la frontera invisible entre el interior y el exterior, lo real y lo puramente abstracto, la modernidad y la tradición, el ideal y la utopía.

Sobre dicho límite se desplaza la alegórica figura del nadador, trazando un preciso paralelo con el arquitecto moderno, donde el ascetismo es la regla, la desinfección el método de eliminación de lo superfluo, la desnudez el reflejo de la verdad.

Simboliza el ideal de perfección, el desafío individual para la superación colectiva, la necesidad de oxigenación frente al peligro de asfixia.

Montevideo, 2006.


1. El simulacro es un recurso recurrente en la obra de MVDR: la columna cruciforme de apariencia plana; el aspecto de liviandad de materiales pesados; el juego entre interior y exterior; la sinceridad simulada de sus estructuras.